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BIRD: EL ARGUMENTO DE VIDA DE CHARLIE PARKER

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Breve Historia de Vida

Charlie Parker (otros apodos: “Yardbird”, por su afición a las gallinas y “Bird”) nació en Kansas City, Kansas, en 1920. A los 7 años, su familia atravesó el río, estableciéndose en la zona de Missouri de esa ciudad. Su padre también se llamaba Charles; era un artista de vaudeville, bailarín, cantante y pianista, que a los 9 años de su hijo abandonó su familia.

Ellos vivían en el ghetto de la ciudad, bajo el dominio del gangster Tom Pendergast, quien, al igual que Al Capone y Lucky Luciano, era adepto al jazz.

Su madre Addie, enfermera, debió hacerse cargo sola de su hijo, a quien quería mucho. A pesar de su pobreza, le obsequió su primer saxofón a los 11 años y más adelante lo estimuló para que participara en la banda del colegio secundario Lincoln, de donde habían salido muchos buenos músicos.

El pequeño Charlie pasaba muchas horas en el dintel del Club Remo, a dos cuadras de su casa, especialmente escuchando a su ídolo Lester Young, un saxofonista de sonido suave y melodías medidas, pero con mucha libertad rítmica.

Pasaron los años de su adolescencia temprana; para bien (por su crecimiento como ejecutante) y para mal (por el deplorable ambiente en que interactuaba).

Fue inducido al hábito de la marihuana a partir de los 12 años, y a los 15 a la heroína por un supuesto “amigo” de la familia. Es evidente que la carencia de un padre-educador-modelo lo tornó muy vulnerable a estas influencias.

Además se casó a los 15 años...todo demasiado pronto y demasiado rápido, como iba a ser su prodigiosa técnica y su corta vida.

Sus comienzos como músico fueron infortunados. En su debut en una de las jam sessions de Kansas City, aun preadolescente, pretendió tocar el famoso “Body and Soul” (“Cuerpo y alma”) en tiempo doble...no lo consiguió, se burlaron de él, se fue llorando a casa y dejó varios meses de tocar...un niño sin padre, buscando ser aceptado, pretendiendo hacer más de lo que podía.

Por otra parte, en esa época el jazz y el deporte profesional eran dos de las pocas opciones al alcance de un negro en los Estados Unidos, para destacarse.

Suponemos que en ese momento decidió dejar la música y que su madre le habrá estimulado para probar de nuevo. En otra ocasión, el baterista Jo Jones se burló de él, arrojando un platillo al lugar del baile. Charlie abandonó el campo de nuevo, pero esta vez decidido a mejorar y estudiar seriamente.

A los 17 ya se había consagrado; primero con el conjunto de George E. Lee y, ese mismo año, con Buster Smith, también ejecutor del saxo alto, y habiendo memorizado los solos de su modelo, Lester Young, a través de grabaciones de la orquesta de Count Basie.

Smith cuenta que ya desde los 12 años conocía a Charlie, que traía su saxo en una bolsa de papel. Probablemente, los nightclubs fueron su hogar sustituto, pero dejando mucho que desear en cuanto a los valores y la personalidad que podía adquirir allí. El alcohol corría libremente, y, como me lo dijo el trompetista Henry “Red” Allen en un club de Nueva York, los músicos debían sentarse con los clientes a beber, como parte de sus tareas, para motivarlos a consumir más.

Su vida siempre fue desordenada y transgresora, llegando tarde a las funciones, ebrio, o durmiéndose en el escenario. En una ocasión se sacó los zapatos y debió correr a tocar su solo descalzo...todo eso agravado por su adicción a la heroína.

Entre 1942 y 1944 adquirió una prodigiosa técnica. Llegó a practicar hasta 11 horas por día durante muchos años, y tocó con los mejores músicos del jazz moderno, como Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y Kenny Clarke, entre otros.

En la calle 52, dos jóvenes admiradores fueron a escucharlo y a conocerlo: el trompetista Miles Davis (19 años) y el baterista Max Roach (20 años). Luego participarían de conjuntos que dejaron grabaciones memorables con Parker.

A fines de 1945 realizó una fallida gira en California con Dizzy, encontrando un público adverso que no entendía el nuevo lenguaje. Esto frustró a Charlie, que solía faltar sin aviso, entre otros trastornos de conducta, siendo además muy sensible a los prejuicios raciales.

Dizzy había dicho de él que “Era demasiado frágil para durar. Es terrible ser negro en esta sociedad. Si dejas que todas estas presiones te lleguen, te arrastran abajo y terminan contigo” (Arnaud y Chesnel, 1991).

Bird era neurótico, pero los logros máximos en el arte no son logrados por gente bien adaptada (Reisner, 1994), que necesita expresar su sufrimiento.

En julio de 1946, no teniendo dinero suficiente para comprar heroína, pretendió compensarla con benzedrina. Al llegar a su hotel, incendió la habitación con un cigarrillo al quedarse dormido (¿una forma de suicidio inconsciente?) y salió en ropa interior al lobby del mismo.

Esto le valió una internación en el Hospital de Camarillo, en una muy linda zona de California, donde permaneció 6 meses; a raíz de ello compuso el blues “Relaxin’ at Camarillo” (“Relajándose en Camarillo”).

A su salida, relativamente recuperado, llevó a cabo memorables grabaciones. Su carácter seguía impredictible, su conducta escandalosa. Pero Gillespie dijo de él: He oído muchas cosas sobre él que no me gustaron. ¿Qué clase de hombre era Beethoven? ...¿qué tiene eso que ver con su música?...lo importante es su música” (Casalla, 1998).

A llegar a los 30 años, Charlie ya había consumado su cuarto matrimonio con una bailarina llamada Chan, que le dio su hija Pree y su hijo Baird. Además, ya tenía otros dos hijos previos: Leon, que crió la madre de Bird, y Kim, del segundo matrimonio.

En esa época seguía poliadicto y polisintomático, con úlceras, obesidad y problemas cardíacos.

Sin embargo su organismo era fuerte y pudo mantenerse funcionando relativamente a pesar del daño que se infligía.

Pero la muerte de su hijita Pree por pulmonía fue un golpe devastador para él, produciéndole un cuadro depresivo severo. Había reducido la heroína, pero se volcó al alcohol, enfermando también a su hígado.

En 1954 se había inaugurado el club Birdland en su honor. Mientras actuaba allí, sufrió un cuadro confusional, huyó a su casa e intentó un suicidio con iodina. Esto produjo su segunda internación, en el Hospital Bellevue de Nueva York, donde recibió también psicoterapia. En octubre lo dieron de alta y volvió a tocar en toda su plenitud.

Pero todo esto era el comienzo del final. En esa época, un día orínó en un palco del Birdland y fue expulsado. A pesar de ello, le dieron una nueva oportunidad, pero la perdió debido a su comportamiento caótico. Salió borracho y llorando. Había llegado al final de su breve Argumento de Vida.

La baronesa Nica de Koenigsberg, una suerte de mecenas de los músicos de jazz, le dió albergue en su departamento, donde murió a los 35 años, el 12 de marzo de 1955.

A pesar de su negativa a ser enterrado en Kansas City, sus herederos enviaron su ataúd a esa ciudad.

En Argentina, su trágica existencia inspiró a Julio Cortázar en su famosa novela “El Perseguidor”. En Estados Unidos, varios autores escribieron sobre él. El pájaro ya no volaría más; había sido libre y cantaba con su saxo. (Reisner, op.cit.)

Si estudiamos sus ejecuciones, podemos extrapolar un fascinante paralelo entre las mismas y su forma de vida: un vuelo caprichoso y veloz alrededor de una línea melódica, pero siempre dirigido hacia una meta inalcanzable ... asunción de grandes riesgos, apenas superados por su prodigiosa técnica ... desprecio de las convenciones en aras de una ilimitada libertad. Todo eso guiado por una incomparable creatividad e intuición.

El “fundamentalista” Panassié llegó a catalogarlo como “el autor de los versos satánicos del be-bop”! Vivió, sufrió y gozó intensamente.

Gracias a eso dejó un legado de incalculable valor que millones de personas disfrutaron y disfrutan a su vez, como otros héroes trágicos de esta forma tan libre de arte: Bix Beiderbecke, Chet Baker, Bunny Berigan, Gerry Mulligan… la lista es larga.

Apuntes de su Argumento de Vida

El “Argumento de Vida” es un concepto creado por el Dr. Eric Berne (1964), siendo uno de los instrumentos del Análisis Transaccional. Es definible como “un programa interno formado en la infancia bajo las influencias parentales, luego olvidado pero que ejerce su influencia a lo largo de toda la existencia”. Reemplaza el concepto mágico de “destino”, así como a la supuesta influencia de los astros.

Puede ser detectado, tornado conciente y cambiado, pero generalmente esto requiere psicoterapia. Una de las técnicas es la “redecisión”, modificando los “mandatos parentales” grabados en la vulnerable infancia.

A partir de nuestra experiencia como psicoterapeutas con varios miles de personas, hemos podido detectar una serie de tendencias, o “leyes”, si se quie-re, del Argumento de Vida. La primera de ellas es: “La conducta de los hijos (lo que hacen) es el mensaje de los padres y otras figuras parentales”.

Aunque esto es duro para muchos padres y realmente no es una verdadera “ley” sino un programa que tiene sus excepciones y sus grados, en general se cumple. Y es mucho más fuerte la influencia de lo que las figuras parentales hacen que lo que dicen.

Cuando una mamá insiste verbalmente en que su hijo coma o estudie, es porque antes, inconscientemente, lo influyó para que no emita esas conductas.

En cuanto a Parker, como lo señala Berne, la madre indujo el “qué hacer“ (sé músico) y el padre le mostró “cómo hacerlo” (actuando en el vaudeville). Pero otro mensaje de la mamá fue el de abandono, por el esposo que tuvo, y Charlie repitió el modelo de su padre, abandonando su vez a varias esposas e hijos.

Otro mandato involuntario que recibió fue “no vivas”, y lo actuó desde muy joven; pero aquí, además de la familia, gravitó el ambiente jazzístico nocturno que, como lo mencionamos, representó su segundo hogar, y, algunos músicos, sus padres sustitutos.

Una profunda tristeza lo acompañó toda su vida. Aunque es indudable que su madre lo amaba, probablemente no tuvo los recursos para enseñarle a protegerse, que tampoco ella habrá recibido en su propia educación. Es interesante que ella era enfermera y él sufrió afecciones físicas en varios sistemas de su organismo, tal vez como una forma de buscar cuidados.

Tampoco supo ella ponerle límites en una edad tan sensible como es el comienzo de la adolecencia. Todo esto sumado a las persecuciones raciales de la época.

Suponemos que otro mandato de su mamá (o de otras figuras parentales) fue “sé el mejor”; esto explicaría su terrible autoexigencia, la cual él sufrió y cuyos productos nosotros disfrutamos. Nunca pasó en su maduración de la etapa de la adolescencia. Él no podía crecer ni envejecer.

Amó a muchísimas mujeres y fue amado a su vez, siempre en la búsqueda de nuevos estímulos, como en su música. Quemó sus alas como una mariposa que se acerca al fuego, pero nos legó lo mejor que tuvo. BIRD: EL ARGUMENTO DE VIDA DE CHARLIE PARKER Por Dr. Roberto Kertész Publicación del IDEJazz. Panel sobre la película “Bird”, Mayo 3, 2002

Breve Historia de Vida

Charlie Parker (otros apodos: “Yardbird”, por su afición a las gallinas y “Bird”) nació en Kansas City, Kansas, en 1920. A los 7 años, su familia atravesó el río, estableciéndose en la zona de Missouri de esa ciudad. Su padre también se llamaba Charles; era un artista de vaudeville, bailarín, cantante y pianista, que a los 9 años de su hijo abandonó su familia.

Ellos vivían en el ghetto de la ciudad, bajo el dominio del gangster Tom Pendergast, quien, al igual que Al Capone y Lucky Luciano, era adepto al jazz.

Su madre Addie, enfermera, debió hacerse cargo sola de su hijo, a quien quería mucho. A pesar de su pobreza, le obsequió su primer saxofón a los 11 años y más adelante lo estimuló para que participara en la banda del colegio secundario Lincoln, de donde habían salido muchos buenos músicos.

El pequeño Charlie pasaba muchas horas en el dintel del Club Remo, a dos cuadras de su casa, especialmente escuchando a su ídolo Lester Young, un saxofonista de sonido suave y melodías medidas, pero con mucha libertad rítmica.

Pasaron los años de su adolescencia temprana; para bien (por su crecimiento como ejecutante) y para mal (por el deplorable ambiente en que interactuaba).

Fue inducido al hábito de la marihuana a partir de los 12 años, y a los 15 a la heroína por un supuesto “amigo” de la familia. Es evidente que la carencia de un padre-educador-modelo lo tornó muy vulnerable a estas influencias.

Además se casó a los 15 años...todo demasiado pronto y demasiado rápido, como iba a ser su prodigiosa técnica y su corta vida.

Sus comienzos como músico fueron infortunados. En su debut en una de las jam sessions de Kansas City, aun preadolescente, pretendió tocar el famoso “Body and Soul” (“Cuerpo y alma”) en tiempo doble...no lo consiguió, se burlaron de él, se fue llorando a casa y dejó varios meses de tocar...un niño sin padre, buscando ser aceptado, pretendiendo hacer más de lo que podía.

Por otra parte, en esa época el jazz y el deporte profesional eran dos de las pocas opciones al alcance de un negro en los Estados Unidos, para destacarse.

Suponemos que en ese momento decidió dejar la música y que su madre le habrá estimulado para probar de nuevo. En otra ocasión, el baterista Jo Jones se burló de él, arrojando un platillo al lugar del baile. Charlie abandonó el campo de nuevo, pero esta vez decidido a mejorar y estudiar seriamente.

A los 17 ya se había consagrado; primero con el conjunto de George E. Lee y, ese mismo año, con Buster Smith, también ejecutor del saxo alto, y habiendo memorizado los solos de su modelo, Lester Young, a través de grabaciones de la orquesta de Count Basie.

Smith cuenta que ya desde los 12 años conocía a Charlie, que traía su saxo en una bolsa de papel. Probablemente, los nightclubs fueron su hogar sustituto, pero dejando mucho que desear en cuanto a los valores y la personalidad que podía adquirir allí.
v El alcohol corría libremente, y, como me lo dijo el trompetista Henry “Red” Allen en un club de Nueva York, los músicos debían sentarse con los clientes a beber, como parte de sus tareas, para motivarlos a consumir más.

Su vida siempre fue desordenada y transgresora, llegando tarde a las funciones, ebrio, o durmiéndose en el escenario. En una ocasión se sacó los zapatos y debió correr a tocar su solo descalzo...todo eso agravado por su adicción a la heroína.

Entre 1942 y 1944 adquirió una prodigiosa técnica. Llegó a practicar hasta 11 horas por día durante muchos años, y tocó con los mejores músicos del jazz moderno, como Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y Kenny Clarke, entre otros.

En la calle 52, dos jóvenes admiradores fueron a escucharlo y a conocerlo: el trompetista Miles Davis (19 años) y el baterista Max Roach (20 años). Luego participarían de conjuntos que dejaron grabaciones memorables con Parker.

A fines de 1945 realizó una fallida gira en California con Dizzy, encontrando un público adverso que no entendía el nuevo lenguaje. Esto frustró a Charlie, que solía faltar sin aviso, entre otros trastornos de conducta, siendo además muy sensible a los prejuicios raciales.

Dizzy había dicho de él que “Era demasiado frágil para durar. Es terrible ser negro en esta sociedad. Si dejas que todas estas presiones te lleguen, te arrastran abajo y terminan contigo” (Arnaud y Chesnel, 1991).

Bird era neurótico, pero los logros máximos en el arte no son logrados por gente bien adaptada (Reisner, 1994), que necesita expresar su sufrimiento.

En julio de 1946, no teniendo dinero suficiente para comprar heroína, pretendió compensarla con benzedrina. Al llegar a su hotel, incendió la habitación con un cigarrillo al quedarse dormido (¿una forma de suicidio inconsciente?) y salió en ropa interior al lobby del mismo.

Esto le valió una internación en el Hospital de Camarillo, en una muy linda zona de California, donde permaneció 6 meses; a raíz de ello compuso el blues “Relaxin’ at Camarillo” (“Relajándose en Camarillo”).

1947, Charlie Parker y su Septeto tocan "Relaxin' at Camarillo" (sello Dial)

A su salida, relativamente recuperado, llevó a cabo memorables grabaciones. Su carácter seguía impredictible, su conducta escandalosa. Pero Gillespie dijo de él: He oído muchas cosas sobre él que no me gustaron. ¿Qué clase de hombre era Beethoven? ...¿qué tiene eso que ver con su música?...lo importante es su música” (Casalla, 1998).

A llegar a los 30 años, Charlie ya había consumado su cuarto matrimonio con una bailarina llamada Chan, que le dio su hija Pree y su hijo Baird. Además, ya tenía otros dos hijos previos: Leon, que crió la madre de Bird, y Kim, del segundo matrimonio.

En esa época seguía poliadicto y polisintomático, con úlceras, obesidad y problemas cardíacos.

Sin embargo su organismo era fuerte y pudo mantenerse funcionando relativamente a pesar del daño que se infligía. Pero la muerte de su hijita Pree por pulmonía fue un golpe devastador para él, produciéndole un cuadro depresivo severo. Había reducido la heroína, pero se volcó al alcohol, enfermando también a su hígado. En 1954 se había inaugurado el club Birdland en su honor. Mientras actuaba allí, sufrió un cuadro confusional, huyó a su casa e intentó un suicidio con iodina. Esto produjo su segunda internación, en el Hospital Bellevue de Nueva York, donde recibió también psicoterapia. En octubre lo dieron de alta y volvió a tocar en toda su plenitud. Pero todo esto era el comienzo del final. En esa época, un día orínó en un palco del Birdland y fue expulsado. A pesar de ello, le dieron una nueva oportunidad, pero la perdió debido a su comportamiento caótico. Salió borracho y llorando. Había llegado al final de su breve Argumento de Vida. La baronesa Nica de Koenigsberg, una suerte de mecenas de los músicos de jazz, le dió albergue en su departamento, donde murió a los 35 años, el 12 de marzo de 1955. A pesar de su negativa a ser enterrado en Kansas City, sus herederos enviaron su ataúd a esa ciudad. En Argentina, su trágica existencia inspiró a Julio Cortázar en su famosa novela “El Perseguidor”. En Estados Unidos, varios autores escribieron sobre él. El pájaro ya no volaría más; había sido libre y cantaba con su saxo. (Reisner, op.cit.) Si estudiamos sus ejecuciones, podemos extrapolar un fascinante paralelo entre las mismas y su forma de vida: un vuelo caprichoso y veloz alrededor de una línea melódica, pero siempre dirigido hacia una meta inalcanzable ... asunción de grandes riesgos, apenas superados por su prodigiosa técnica ... desprecio de las convenciones en aras de una ilimitada libertad. Todo eso guiado por una incomparable creatividad e intuición.

El “fundamentalista” Panassié llegó a catalogarlo como “el autor de los versos satánicos del be-bop”! Vivió, sufrió y gozó intensamente. Gracias a eso dejó un legado de incalculable valor que millones de personas disfrutaron y disfrutan a su vez, como otros héroes trágicos de esta forma tan libre de arte: Bix Beiderbecke, Chet Baker, Bunny Berigan, Gerry Mulligan… la lista es larga. Apuntes de su Argumento de Vida El “Argumento de Vida” es un concepto creado por el Dr. Eric Berne (1964), siendo uno de los instrumentos del Análisis Transaccional. Es definible como “un programa interno formado en la infancia bajo las influencias parentales, luego olvidado pero que ejerce su influencia a lo largo de toda la existencia”. Reemplaza el concepto mágico de “destino”, así como a la supuesta influencia de los astros. Puede ser detectado, tornado conciente y cambiado, pero generalmente esto requiere psicoterapia. Una de las técnicas es la “redecisión”, modificando los “mandatos parentales” grabados en la vulnerable infancia.

A partir de nuestra experiencia como psicoterapeutas con varios miles de personas, hemos podido detectar una serie de tendencias, o “leyes”, si se quie-re, del Argumento de Vida. La primera de ellas es: “La conducta de los hijos (lo que hacen) es el mensaje de los padres y otras figuras parentales”. Aunque esto es duro para muchos padres y realmente no es una verdadera “ley” sino un programa que tiene sus excepciones y sus grados, en general se cumple. Y es mucho más fuerte la influencia de lo que las figuras parentales hacen que lo que dicen. Cuando una mamá insiste verbalmente en que su hijo coma o estudie, es porque antes, inconscientemente, lo influyó para que no emita esas conductas.

En cuanto a Parker, como lo señala Berne, la madre indujo el “qué hacer“ (sé músico) y el padre le mostró “cómo hacerlo” (actuando en el vaudeville). Pero otro mensaje de la mamá fue el de abandono, por el esposo que tuvo, y Charlie repitió el modelo de su padre, abandonando su vez a varias esposas e hijos.

Otro mandato involuntario que recibió fue “no vivas”, y lo actuó desde muy joven; pero aquí, además de la familia, gravitó el ambiente jazzístico nocturno que, como lo mencionamos, representó su segundo hogar, y, algunos músicos, sus padres sustitutos.

Una profunda tristeza lo acompañó toda su vida. Aunque es indudable que su madre lo amaba, probablemente no tuvo los recursos para enseñarle a protegerse, que tampoco ella habrá recibido en su propia educación. Es interesante que ella era enfermera y él sufrió afecciones físicas en varios sistemas de su organismo, tal vez como una forma de buscar cuidados.

Tampoco supo ella ponerle límites en una edad tan sensible como es el comienzo de la adolecencia. Todo esto sumado a las persecuciones raciales de la época.

Suponemos que otro mandato de su mamá (o de otras figuras parentales) fue “sé el mejor”; esto explicaría su terrible autoexigencia, la cual él sufrió y cuyos productos nosotros disfrutamos. Nunca pasó en su maduración de la etapa de la adolescencia. Él no podía crecer ni envejecer.

Amó a muchísimas mujeres y fue amado a su vez, siempre en la búsqueda de nuevos estímulos, como en su música. Quemó sus alas como una mariposa que se acerca al fuego, pero nos legó lo mejor que tuvo.

Adiós, Charlie, y gracias por todo lo que nos diste.

1946, Parker y su quinteto tocan un desgarrador "Loverman" (sello Dial)
 

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